Era un oscuro atardecer al final del otoño, llegaste a mi, totalmente vestida de rojo, con un largo abrigo y unas botas altas. todo del mismo color, ese maravilloso color rojo.
No nos conocíamos, pero solo nos bastó mirarnos a los ojos para abrazarnos, en ese momento supe que algo maravilloso pasaría entre nosotros, y, así nos besamos apasionadamente, cada vez con mas intensidad hasta que nuestra líbido se disparó.
Poco a poco fui quitando los botones de tu abrigo y Dios ¡!, debajo solo había un minúsculo bikini rojo, que dejaba casi al descubierto esos pequeños pero firmes y perfectos senos y esas largas piernas de piel sonrosada y tersa.
Esa visión despertó mi deseo, mi ardor, rápidamente preparé un lecho de rosas y allí, pasaron las horas, amándonos con desenfreno, con pasión, con ternura.
Así paso toda la noche, a la mañana siguiente, sin decir nada, te levantaste, sonreíste y después de ponerte tu maravilloso abrigo rojo, te fuiste caminando por el sendero que lleva a aquel acantilado a la orilla del mar.
Miré como te alejabas, no supe ni pude decir palabra, solo te observaba, miraba en la lejanía, mientras unas lágrimas humedecían mis ojos y se deslizaban suavemente por mis mejillas.
De repente, una luz intensa te envolvió y poco a poco desapareciste.
No he vuelto a verte, pero ese tiempo que pasé contigo,
no lo podré olvidar mientras viva.
Fran
7 de Julio de 2008:
En esta entrada estaba esta imagen:
pero segun Microsoft (o el/la denunciante) transgredía el código de conducta (Por Dios, cuanta tonteria)